MI
TRAYECTORIA LECTORA
Desde mi trayectoria lectora, hay varios libros que
han influido en mi personalidad. Mi tía Magdalena me leía cuentos como
Caperucita Roja, La bella durmiente, Cenicienta, El patito feo. No obstante,
había uno que se llamaba el Soldadito de Plomo, que no me gustó nunca porque se
lo comía un pez, le cogí manía y más cuando vi después la película. Creo que
desde que leí y posteriormente vi la película de este cuento comprendí que era
sensible, porque no quería que un pez se comiera al soldadito.
Me regalaron un libro de cuentos que se llamaba 365 cuentos, que iba leyendo cada día,
de ahí que mi afición a la lectura se dirija principalmente a la lectura y
posterior composición de cuentos. A partir de este libro, me volví muy creativa
en imaginar historias. Cuando empecé a escribir bien, redactaba todo lo que se
me ocurría. Las pequeñas historias de los cuentos se mezclaron con las series
de dibujos, que me encantaban, por lo que no solo me limitaba a leer. Las
series y películas también influyeron en este aspecto creativo de mi
personalidad. Una de las veces, ya cuando tenía 11 o 12 años, leí una historia
sobre la solidaridad, que me hizo ver que todas las personas no tienen los
mismos privilegios. Así pues, esa historia influyó tanto en mí que creé un
cuento llamado “Juanito y la Navidad” que trataba sobre un niño rechazado en un
centro comercial, en Navidad, por ser pobre.
Puedo exponer que los cuentos han marcado mucho mi
trayectoria lectora. Sigo siendo una gran aficionada a los cuentos y he leído El conde Lucanor, cuentos de Rubén
Darío, sobre todo los que tratan historias basadas en tierras lejanas, etc.
Desde otro punto de vista, la literatura fantástica
también ha influido, como Los juegos del
hambre de Suzanne Collins. Me
acuerdo de que fue una de las trilogías que más me han enganchado de todas las
que he leído. Empaticé mucho con la protagonista, que me hizo ver que hay que
luchar por lo que queremos. A través de esta obra, empecé a leer otras que me
gustaron mucho como The Host de
Stephenie Meyer, El corredor del
laberinto de James Dashner, Memorias
de Idhún de Almudena Grandes, etc.
Por último, uno de los libros que más me gustaron y
que me hicieron ver la realidad de otro modo fue Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. A través de este
libro, comencé a leer otras obras hispanoamericanas como Como agua para el chocolate de Laura Esquivel o Rayuela de Julio
Cortázar (de este autor también leo muchos cuentos). Este último título me
gustó mucho, puesto que se puede leer de diferentes maneras según cómo quieras
leer los capítulos y me recordó a los libros llamados Crea tu propia aventura de Montgomery, en los que las historias se convertían en juegos. Estos libros
marcaron mucho mi personalidad, puesto que a partir de ahí comenzaron a gustar
mucho más los juegos, en general, y ahora quiero llevarlos al terreno educativo.
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