En
esta ocasión, me toca ponerme en la piel de una de mis alumnas del instituto en
el que he realizado las prácticas para, a través de ella, reflejar o, mejor
dicho, aproximarme a la vida lectora de los adolescentes; aunque todos estaremos
de acuerdo en que solamente una persona no muestra la autobiografía lectora de
todos sus compañeros, pero sí que ayuda a dar un paso.
¡Hola
a todos! Me llamo C. tengo 17 años y como actualmente soy estudiante de
Bachillerato, la mayor parte de mi vida lectora está marcada por las lecturas
obligatorias que se proponen cada curso- desde 1º de ESO hasta 4º de ESO y, en
el caso- como es el mío- de que quieras continuar hasta acabar Bachillerato,
también habrás de afrontar las lecturas correspondientes de 1º y 2º de Bto.
Pero antes de hablar de esta etapa, me gustaría hacer un breve repaso de mi
infancia.
Desde
que me alcanza la memoria, siempre he visto a mi madre leyendo novelas, muy
diferentes todas ellas, aunque tiene colecciones de un mismo autor o autora en
su biblioteca. Sin embargo, esto no despertó en mí ningún interés por leer, de
hecho, ella practicaba la lectura como un entretenimiento exclusivamente personal,
es decir, no tengo ningún recuerdo de que ella o mi padre me leyesen (ojo, con
ello no reprocho nada eh), pero eso no significa que no haya leído nada, es
más, tengo una leja llena de libros de literatura infantil y juvenil: clásicos
en versión Disney (La Bella y la Bestia,
Pocahontas, el gato con botas, Aladino, Cenicienta, Blancanieves…), otras
temáticas como la humorística (Ríe que
ríe), Mis primeras canciones “canciones
populares infantiles”, y como no, por la parte audiovisual, la gran
colección de películas Disney. Esa sí es comparable a la biblioteca de mi
madre.
Durante
la Primaria también teníamos sesiones dedicadas a trabajar la lectura. Así, en cada
curso- a partir de 2º-, una vez a la semana, visitábamos la biblioteca del cole-
cargados con nuestra cartera color naranja que tenía nuestro nombre bordado- y,
libremente, cada uno escogía un libro que le gustase. El plan era leerlo en
casa y rellenar una ficha informativa (dibujo incluido) sobre él.
Ya en el paso al instituto la situación cambió bastante. Por un lado, el número de lecturas descendió (porque sólo es una por trimestre), aunque aumentan las lenguas en las que leemos, pero, por otro, empecé a interesarme por la lectura gracias a libros que de una manera u otra me descubrieron mi gusto por una temática concreta: la intriga. Y es aquí, bueno, concretamente en 3º de ESO donde aparece el que será mi escritor favorito: César Mallorquí. Me gusta su temática y su manera de escribir, me pierdo en sus historias y las devoro, tanto, que un libro de él no me llega ni al final de la semana. Desde que lo descubrí ando tras su pista. Además, quiero destacar también a otro escritor cuyas dos obras que leí me fascinaron. Ese es Silvestre Vilaplana, escritor alcoyano, quien escribe en lengua valenciana, y gracias al cual afiancé mi gusto por este tipo de narrativa.
Comparto
con vosotros los libros que he leído en la Secundaria que despertaron en mí
esta pasión por el misterio: El fantasma
de Canterville y otros cuentos de terror, La mirada d’Al-Azraq, Les urpes del
diable y El último trabajo del señor Luna.
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