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martes, 12 de marzo de 2019

LA MIRADA DEL OTRO


En esta ocasión, me toca ponerme en la piel de una de mis alumnas del instituto en el que he realizado las prácticas para, a través de ella, reflejar o, mejor dicho, aproximarme a la vida lectora de los adolescentes; aunque todos estaremos de acuerdo en que solamente una persona no muestra la autobiografía lectora de todos sus compañeros, pero sí que ayuda a dar un paso.

¡Hola a todos! Me llamo C. tengo 17 años y como actualmente soy estudiante de Bachillerato, la mayor parte de mi vida lectora está marcada por las lecturas obligatorias que se proponen cada curso- desde 1º de ESO hasta 4º de ESO y, en el caso- como es el mío- de que quieras continuar hasta acabar Bachillerato, también habrás de afrontar las lecturas correspondientes de 1º y 2º de Bto. Pero antes de hablar de esta etapa, me gustaría hacer un breve repaso de mi infancia.

Desde que me alcanza la memoria, siempre he visto a mi madre leyendo novelas, muy diferentes todas ellas, aunque tiene colecciones de un mismo autor o autora en su biblioteca. Sin embargo, esto no despertó en mí ningún interés por leer, de hecho, ella practicaba la lectura como un entretenimiento exclusivamente personal, es decir, no tengo ningún recuerdo de que ella o mi padre me leyesen (ojo, con ello no reprocho nada eh), pero eso no significa que no haya leído nada, es más, tengo una leja llena de libros de literatura infantil y juvenil: clásicos en versión Disney (La Bella y la Bestia, Pocahontas, el gato con botas, Aladino, Cenicienta, Blancanieves…), otras temáticas como la humorística (Ríe que ríe), Mis primeras canciones “canciones populares infantiles”, y como no, por la parte audiovisual, la gran colección de películas Disney. Esa sí es comparable a la biblioteca de mi madre.


Durante la Primaria también teníamos sesiones dedicadas a trabajar la lectura. Así, en cada curso- a partir de 2º-, una vez a la semana, visitábamos la biblioteca del cole- cargados con nuestra cartera color naranja que tenía nuestro nombre bordado- y, libremente, cada uno escogía un libro que le gustase. El plan era leerlo en casa y rellenar una ficha informativa (dibujo incluido) sobre él.



Ya en el paso al instituto la situación cambió bastante. Por un lado, el número de lecturas descendió (porque sólo es una por trimestre), aunque aumentan las lenguas en las que leemos, pero, por otro, empecé a interesarme por la lectura gracias a libros que de una manera u otra me descubrieron mi gusto por una temática concreta: la intriga.  Y es aquí, bueno, concretamente en 3º de ESO donde aparece el que será mi escritor favorito: César Mallorquí. Me gusta su temática y su manera de escribir, me pierdo en sus historias y las devoro, tanto, que un libro de él no me llega ni al final de la semana. Desde que lo descubrí ando tras su pista. Además, quiero destacar también a otro escritor cuyas dos obras que leí me fascinaron. Ese es Silvestre Vilaplana, escritor alcoyano, quien escribe en lengua valenciana, y gracias al cual afiancé mi gusto por este tipo de narrativa.
Comparto con vosotros los libros que he leído en la Secundaria que despertaron en mí esta pasión por el misterio: El fantasma de Canterville y otros cuentos de terror, La mirada d’Al-Azraq, Les urpes del diable y El último trabajo del señor Luna.







            Cada vez que puedo, me sumerjo en internet en busca de recomendaciones y novedades literarias sobre historias de misterio, lo cual se ha extendido también al cine y a las series. Siempre ando en busca de preguntas y respuestas.






lunes, 11 de marzo de 2019

LA MIRADA DEL OTRO

Para esta entrada, intentaré escribir una autobiografía lectora poniéndome en la piel de cualquier adolescente actual. Para ello, me he inspirado en los alumnos con los que he interactuado durante el periodo de prácticas y en lo que ellos piensan acerca de la lectura. ¡Allá vamos! 😬




Mi nombre es D, tengo 13 años y odio la lectura. La odio casi tanto como comer verduras, o quizá un poco más. Muchos de mis amigos dirían que su experiencia empezó antes de saber a leer pues sus padres les contaban historias antes de ir a dormir pero en mi caso todo fue diferente. Mis padres trabajaban mucho y nunca fueron demasiado aficionados a leer por lo que no me leyeron ninguna historia. Por el contrario, sí recuerdo cómo mis abuelos me contaban algún cuento tradicional de manera oral como El gato con botas, Garbancito o Hansel y Gretel.

Después de esta etapa vino la época escolar de aprendizaje de la lectura, cosa que recuerdo como algo horrible ya que no entendía lo que estaba haciendo, solo recuerdo tener que practicar en casa el deletreo que, además, no se me daba demasiado bien. Cuando por fin aprendí a leer, mis lecturas se limitaron a aquellas que leía por obligación en el colegio; de aquella época recuerdo libros como Manolito Gafotas o Donde viven los monstruo y colecciones como  las de Geronimo Stilton, el Barco de Vapor o Bruño (Fray Perico y su borrico, Don Cracol detective, Vacaciones en la cocina, Luisón). 



Sin embargo, ninguno de estos libros me entusiasmó demasiado por diversas razones. Algunos los leíamos en clase y la profesora contaba cuántos minutos tardábamos en leer un determinado capítulo. Eso me molestaba tremendamente ya que, como he comentado antes, nunca se me dio demasiado bien leer. Por otra parte,  después de leer los libros en casa debía hacer un examen en el que me preguntaban datos de memoria, por lo que no disfrutaba de la historia que las obras contaban, sino que me preocupaba por conocer el nombre correcto de todos los personajes secundarios.




Ahora ya estoy en secundaria y en este curso hemos leído El valle de los lobos y Las Lágrimas de Shiva pero, desgraciadamente, las cosas no han cambiado demasiado: sigo detestando leer libros por obligación y en muchas ocasiones opto por buscar resúmenes en internet, aunque esto no me asegure aprobar los controles de lectura. 

No obstante, que no me guste leer novelas no significa que no me gusten las historias pues realmente me gustan mucho las películas de Harry Potter y me apasionan las series anime y manga como, por ejemplo, Detective Conan; Naruto; Los Caballeros del Zodiaco o Code Geass. Otra de mis pasiones es el mundo del cómic, sobre todo los de Marvel. De hecho, en mi tiempo libre dibujo esbozos de cómics ambientados en este universo y, quién sabe, tan vez en un futuro  pueda dedicarme a ello. 🙏



domingo, 10 de marzo de 2019

Autobiografía lectora y audiovisual


Recuerdo a mi madre leyendo, entonces no sabía leer pero lo imitaba. Pasaba mucho tiempo con los libros y cuentos que tenía y me perdía allí imaginando las historias a través de sus imágenes.
Mi cuento favorita era pulgarcita y Alicia en el país de las maravillas; como era chiquita me identificaba como ellas e imaginaba estar en un mundo de aventura, fantasía y lleno de magia.



Conforme he crecido y he aprendido a leer; como no leía bien, porque siempre adivinaba las palabras en lugar de leerlas y me perdía la concentración solo en leer bien no entendía bien, me limite haciéndolo de este modo me aleje de lectura.
Mi contacto con los libros, menos la lectura obligatoria de colegio que tenía que leer, casi totalmente se limitó a los medios audiovisuales; los dibujos animados, películas, cine, teatro, radio y hasta los videojuegos donde vivía las aventuras de los cuentos como protagonista.
En secundaría volví a leer, pero no leía ni novela ni libros de textos sino que leía poesía, el género que me sigue encantando, y más de poeta Hafez y hasta me anime a escribir varias poesías y textos cortitos de mismo estilo.
En época de bachillerato mi gusto de leer se giró hacia textos antiguos persas, leía Shāhnāma (El Libro de los Reyes), Mil y una noches, Historia de Beyhaqi, Abdullah Ansari de Herat y por supuesto seguía leyendo poesía.


En primer año de carrera tuve un profesor de literatura quien me propuso audiolibro ya que no me gustaba mucho leer, desde allí empecé a leer escuchando libros y de golpe leía un montón de libros que la mayoría eran internacionales.
Mi libro favorito que lo escuché primero y después lo leí y compré a varios amigos para regalarles era ensayo sobre la ceguera de José Saramago el que me encantó por su estilo diferente.
Actualmente no leo mucho y si leo será a través de audiolibros pero sí que es verdad que la poesía me llama mucho la atención y la leo.